entrenar nuestra mente

¿Por qué entrenar nuestra mente?

Sabemos que cuando hacemos ejercicio tenemos un objetivo. Conocemos ese objetivo: sentirnos mejor, estar más ágiles, mejorar en salud, obtener un nivel físico que nos permita vivir una vida más activa y disfrutarla. Sin embargo, cuando hablamos de entrenar nuestra mente, quizás no sepamos en qué sentido o para qué deben realizarse los entrenamientos. ¿Debemos pensar más? ¿Se trata de sentarse a reflexionar profundamente sobre un problema?  ¿Auto-analizar nuestra conducta o la de las demás personas?

Entrenar la mente a través de la Atención Plena o Mindfulness va más allá de estos enfoques. Se trata de desarrollar una mente excelente.  ¿Por qué?

Por muchos motivos, pero vamos a detallar algunos de los más evidentes:

La atención nos ayuda a darnos cuenta de cuál es la intención que guía nuestras acciones, es decir, cuáles son los procesos internos que intervienen a la hora de decidir cómo responder a las demandas externas. ¿Quién no desea conocer las pautas conscientes e inconscientes, las tendencias mentales, que conforman nuestra personalidad? ¿Conocer si nuestras acciones han sido desencadenadas por el aburrimiento, la preocupación, el miedo o la compasión?

La atención nos ayuda a desarrollar la concentración. Una de las primeras cuestiones que observamos cuando empezamos practicar el entrenamiento de la atención es que la mente está totalmente dispersa, miles de pensamientos se agolpan a la vez y nuestra atención salta de uno a otro sin que seamos capaces de detener este proceso. Trabajando en este entrenamiento con paciencia y constancia, logramos estabilizarla, calmarla.

La atención nos permite identificar cuáles son las consecuencias de nuestras acciones en las demás personas, darnos cuenta de cuál es el efecto emocional de nuestras palabras en otras personas. Aristóteles describió una mente desarrollada como aquella que tiene la capacidad de entender y aceptar los sentimientos y pensamientos de otras personas sin necesidad de estar de acuerdo con ellos. Y en esto consiste la empatía. Con este entrenamiento, trabajamos la empatía a través de la conexión visceral y cognitiva.

La atención nos facilita la regulación emocional permitiéndonos actuar conforme a nuestros objetivos. Cuando logramos desapegarnos de las emociones y los procesos mentales, florece la ecuanimidad: ese estado en el que logramos mantener la calma y la lucidez a pesar de las turbulencias del exterior, a pesar de las dificultades y conflictos que estemos atravesando. En este momento, nuestra mente es lo suficientemente fuerte como para no estar a merced de las circunstancias. Y este es el gran resultado de entrenar nuestra mente.

William James, padre de la psicología positiva, describía el entrenamiento de la atención como el camino a “Tomar posesión de la mente de una manera clara y vívida”. Entrenar nuestra mente con Mindfulness es un camino que nos abre el acceso a un tipo de sabiduría profunda, desarrollando un grado de comprensión interior y exterior que nos permite identificar las cosas tal y como son, no cómo queremos que sean.

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